La autorregulación, la metacognición y su implicación en la práctica docente

Uno de los principios educativos que garantiza el éxito del proceso de enseñanza-aprendizaje viene dado por el “aprender a aprender” que debe ser internalizado y adoptado por el alumno en su papel de aprendiz, en este proceso, el estudiante deberá considerar la metacognición y autorregulación del aprendizaje, como estrategias que son convenientes aplicar para el éxito de su formación.

 Tal como lo establecen Weinert y Kluwe (1987), la metacognición hace referencia a los procesos de pensamiento que la persona tiene acerca de su propio sistema cognitivo (contenidos, procesos, capacidades, limitaciones) y, por otra parte, a los efectos reguladores que tal conocimiento puede ejercer en su actividad; la metacognición entendida como regulación y control de la actividad cognitiva implica la participación activa y responsable del sujeto en los procesos de aprendizaje, y la autorregulación,  no es más que el “control ejecutivo” del conocimiento.

 La metacognición supone el desarrollo en el estudiante de dos ámbitos del conocimiento: el conocimiento metacognitivo y las experiencias metacognitivas, que puede ser limitado por la interrelación de variables (persona, tarea, estrategia  y contexto) en el primer caso  o por la activación de los procesos cognitivos en el segundo, y depende de la adopción de estrategias de aprendizaje en el proceso de aprendizaje.

 Por otro lado la autorregulación es esencialmente un saber procedimental que muchas veces no requiere de ser declarado sino sólo de ser ejecutado y por lo cual supone la adopción de estrategias de control, también llamadas estrategias o habilidades autorreguladoras que incluyen planificación, monitoreo o supervisión y revisión. Tal como lo establece Pozo (2006, citado por Trías, 2008) en el ámbito educativo se plantea con insistencia la necesidad de lograr que el alumno sea responsable de sus propios procesos de aprendizaje. Las exigencias de la sociedad imponen a la educación el objetivo de fomentar en sus alumnos la capacidad para gestionar sus propios procesos de adquisición del conocimiento o de verdadera “gestión metacognitiva”.

 En el caso de la aplicación de estrategias metacognitivas, el punto de partida lo conforma la planificación, en la cual el alumno deberá preguntarse a sí mismo ¿tengo conocimientos previos del tópico en cuestión?, ¿cuáles son los objetivos de mi aprendizaje? y ¿cuál es el plan de acción que debo seguir para el logro de los objetivos?.

 Seguidamente ya iniciado el proceso de aprendizaje el estudiante deberá aplicar la supervisión y en esta se preguntará ¿cuál es el grado de aproximación a la meta?, ¿en el desarrollo de mi aprendizaje, he tenido problemas o dificultades y cuáles son las causas de las dificultades?, ¿han sido eficaces las estrategias que estoy aplicando en mi aprendizaje, de no ser así, será necesario adecuarlas, cómo las adecúo?.

 Posteriormente el estudiante empleará la evaluación y en esta fase las preguntas se corresponderán a ¿he alcanzado los objetivos, cómo lo compruebo?, ¿tuve dificultades en la aplicación de las estrategias utilizadas en mi proceso de aprendizaje, cómo las superé?.

 No obstante el rol protagónico del alumno, para el éxito de un proceso metacognitivo, es el docente quién inicialmente suministrará las herramientas que serán adoptadas por los alumnos, a objeto de desarrollar sujetos conscientes de su propio aprendizaje. Así tal como lo establece Elosúa (1993), la enseñanza-aprendizaje de estrategias cognitivas y metacognitivas requiere un profesorado con información y formulación en este campo de la cognición y metacognición; pero también un profesorado con entrenamiento y práctica en el autoconocimiento y análisis de los procesos y estrategias que el profesorado mismo utiliza al leer y sobre todo un profesorado comprometido con su práctica educativa y que sabe reflexionar a partir de la práctica.

 En materia de la autorregulación, será el docente quien actúe en primer orden como el facilitador de las estrategias y posteriormente como motivador para la adopción de las mismas por parte del estudiante. Del mismo modo, el docente deberá analizar detalladamente cuál es el momento adecuado y las técnicas para dar a conocer, promover y aplicar las técnicas o estrategias metacognitivas y de autorregulación en sus estudiantes.

 En este sentido la primera estrategia que deberá aplicar el docente viene dada por la motivación y que algunos autores han denominado “el combustible para el aprendizaje, el docente deberá en primera instancia qué motiva a sus estudiantes y cómo los motiva, seguidamente deberá aceptar tanto que la motivación es un proceso dinámico que cambia de acuerdo al contexto y tema específico de dominio, como que la motivación depende directamente de los conocimientos previos que los alumnos manifiesten tener sobre el tópico en cuestión.

 Así pues, un docente que logre motivación en sus alumnos y que a su vez los haga conscientes de que estos son autónomos en su aprendizaje, lograría en ellos el desarrollo de un cierto grado interés en su aprendizaje y estarían abriendo un sendero para que los propios alumnos dentro del proceso de aprendizaje establezcan sus  metas, supervisen la ejecución de las mismas y evalúen los logros, y tal como lo establecen Novak y Gowin, (1988), un sujeto un sujeto más activo, responsable y eficaz frente a los aprendizajes, es en definitiva, más capaz de aprender a aprender.

 Es por esto, que diversos autores han señalado que la autorregulación del aprendizaje puede ser entendida en estrecha vinculación con la motivación.

 Con base en lo antes expuesto, un individuo que conozca y aplique las estrategias adecuadas para la metacognición y autorregulación en su aprendizaje tendrá una mayor probabilidad de éxito en su proceso de formación, así pues la eficacia de ambos procesos dependerá directamente del alumno involucrado, el alumno es el protagonista del control de su propia enseñanza.

Referencias citadas

 Elosúa M. (1993). Estrategias para enseñar y aprender a pensar. Universidad Complutense de Madrid. Ediciones Narcea. Madrid. España.

 Novak, J.D. y Gowin, D.B. (1988). Aprendiendo a aprender. Barcelona. España.

 Trías D. (2008). Enseñanza de la autorregulación del aprendizaje en Filosofía. Montevideo. Uruguay.

 Weinert F.E y Kluwe R. H. (1987). Metacognition, Motivation and  Understanding. Hillsdale: N.J. LEA.