El nuevo paradigma: la educación por “competencias”

Con el paso de los años, desde que la educación tomo su carácter formal, los paradigmas que se presentan como instrumento de apoyo al sistema educativo han evolucionado conforme a las necesidades de cada época en particular.

En la actualidad bajo un mundo moderno, en el que prevalecen los procesos de comunicación activa entre los miembros de la sociedad, efectivamente se debe también considerar un cambio del sistema educativo en el que no sólo se sensibilice al estudiante en el conocimiento de las necesidades, prioridades y tendencias de la población sino en donde también el educando se considere como un profesional integral (con habilidades críticas, reflexivas, analíticas y creativas) y facilitador de soluciones. Una herramienta para lograr lo anterior sería la consideración de la “creación de competencias” como producto final a alcanzar en el proceso enseñanza-aprendizaje (basado en la formación y fortalecimiento de valores éticos del futuro profesional).

En este sentido,  la Ley Orgánica de Educación de la República Bolivariana de Venezuela aprobada en 2009, expresa en su Artículo 13 que: “…Todo y toda estudiante…, una vez culminado el programa de estudio y de acuerdo con sus competencias, debe contribuir con el desarrollo integral de la Nación,…”

Conforme a la disposición anterior, las  Universidades venezolanas tienen hoy día, el deber de no sólo formar un receptor o investigador pasivo aislado del contexto y las necesidades sociales sino un técnico capaz de hacer uso tanto de sus propias habilidades como de las herramientas disponibles en el entorno para dar una respuesta pertinente ante una determinada situación. Con el propósito de que la Universidad alcance este principio de responsabilidad social, se deben implementar procesos de cambio interno dentro de la Institución que innoven y refuercen el sistema educativo tradicional.

Así pues, la adopción de un nuevo paradigma de una formación basada en competencias, implicaría el diseño e implementación de  estrategias  didácticas  en las Instituciones,  teniendo en cuenta  los criterios de desempeño,  los saberes esenciales, las evidencias requeridas y el rango de aplicación.

Tal como lo indican Tovar-Gálvez y Cárdenas (2012), el concepto competencia tiene sus primeras referencias en la Lingüística Generativa de Chomsky, desde donde se comprende la competencia como la posibilidad de comunicación que está implícita en los esquemas mentales y fisiológicos internos del sujeto, la que tiene una manifestación externa o desempeño.

Por su parte Tobón (2009) señala que en la formación de un individuo, deben considerarse aspectos  interrelacionados  sistémicamente  que  intervienen  en  todo  acto educativo enmarcado en lo institucional, esto  implica  asumir  la  formación  de  competencias  considerando  el  proceso educativo  como  un  sistema  al  interior  de  toda  institución  educativa  que  a  su  vez interrelaciona con los sistemas externos a ella; componiéndose este paradigma de las características siguientes:

1. Se basa en la actuación ante actividades y problemas del contexto, el cual se tiene presente en las diferentes estrategias de evaluación (pruebas escritas, entrevistas, pruebas de des-empeño, ensayos, juegos de roles, etcétera).

2. Es un proceso dinámico y multidimensional que implica considerar diversos factores relacionados para comprender el aprendizaje del estudiante y determinar sus logros y aspectos a mejorar (por ejemplo, los saberes previos, la competencia evaluada, las metas del alumno, el contexto, etcétera).

3. Tiene en cuenta tanto el proceso como los resultados del aprendizaje (es decir, considera el desempeño del estudiante y los resultados alcanzados finalmente).

4. La retroalimentación se hace considerando los criterios de una competencia determinada y la parte cuantitativa, a través de los niveles de desarrollo de las competencias y ciertos porcentajes de logro.

5. Se trata de favorecer el proyecto ético de vida (necesidades personales, fines, etc.) de los estudiantes.

6. Se reconocen las potencialidades, las inteligencias múltiples y las zonas de desarrollo próximo de cada estudiante.

7. Se busca que la valoración del aprendizaje sea un proceso primordialmente intersubjetivo, basado en criterios consensuados con otras personas, a partir de los requerimientos del contexto disciplinar, social y profesional, reconociendo que la evaluación siempre va a tener una dimensión subjetiva que es preciso analizar, discutir y acordar.

8. La evaluación de las competencias busca elevar la calidad de la educación en general porque permite identificar aspectos a mejorar en los estudiantes y establecer estrategias institucionales.

Así mismo, el autor expresa que la formación de competencias debe contextualizarse en el marco de una comunidad  determinada  para  que  posea  pertinencia  y  pertenencia.  Y  el  reto  del entorno comunitario es validar tal formación y promoverla, buscando que se refuerce y complemente con el apoyo de otras instituciones sociales tales como la familia, las redes  de  apoyo  social,  las  actividades  recreativas  y  deportivas,  los  escenarios culturales y los medios masivos de comunicación.

Desde el enfoque socioformativo de Tobón en el 2009, las competencias son actuaciones integrales para identificar, analizar y resolver problemas del contexto, integrando para ello los cuatro pilares: el saber ser, el saber conocer, el saber hacer y el saber convivir.

El éxito de la formación por competencias dependerá de la integración de la implementación de  una política de gestión de calidad que asegure realmente la formación de competencias acorde con el Proyecto  Educativo  Institucional  y  con  los  correspondientes  mecanismos  de retroalimentación, control y mejora.

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Tobón, S. (2009). Formación basada en competencias: pensamiento complejo, diseño curricular y didáctica. Bogotá: Ecoe.
 
Tovar-Gálvez, J. C. y Cárdenas, N. (2012). La importancia de la formación estratégica en la formación por competencias: evaluación de las estrategias de acción para la solución de problemas. Revista Electrónica de Investigación Educativa, 14(1), 122-135. Consultado en http://redie.uabc.mx/vol14no1/contenido-tovarcardenas.html

Transformación del sistema Educativo Universitario, el enfoque por Competencias

Con el paso de los años, desde que la educación tomo su carácter formal, los paradigmas que se presentan como instrumento de apoyo al sistema educativo han evolucionado conforme a las necesidades de cada época en particular. En la actualidad bajo un mundo moderno, en el que prevalecen los procesos de comunicación activa entre los miembros de la sociedad, efectivamente se debe también considerar un cambio del sistema educativo en el que NO sólo se sensibilice al estudiante en el conocimiento de las necesidades, prioridades y tendencias de la población sino en donde también el educando se considere como un profesional integral (con habilidades críticas, reflexivas, analíticas y creativas) y facilitador de soluciones. Una herramienta para lograr lo anterior sería la consideración de la “creación de competencias” como producto final a alcanzar en el proceso enseñanza-aprendizaje (basado en la formación y fortalecimiento de valores éticos del futuro profesional).

Así pues nuestras Universidades no sólo estarían formando un receptor o investigador pasivo aislado del contexto y las necesidades sociales sino un técnico capaz de hacer uso tanto de sus propias habilidades como de las herramientas disponibles en el entorno para dar una respuesta pertinente ante una determinada situación.

Creo importante resaltar que en el proceso anterior es condicionante la preparación o enfoque del entorno que previamente posee el docente, si nuestros docentes siguen enclaustrados en un aula de clase muchas veces ajenos al entorno social, será imposible el cambio que la sociedad necesita, un cambio en el que se logré que la Universidad camine de la mano con la población para la formación exitosa de profesionales “competentes”. Así pues el primer paso en la transformación del sistema educativo universitario, vendría dado por la adecuación docente.

Para redactar las competencias deberás tener claro que la competencia final de la unidad curricular debe estar integrada por las competencias: macro, general, específica y desarrollativa, tal como se muestra a continuación:

  • Verbo = Competencia macro
  • Objeto = Competencia general
  • Intención o finalidad = Competencia específica
  • Rango o situaciones y Criterios de ejecución  = Competencia desarrollativa

Les daré un ejemplo de formulación de competencias para la unidad Curricular de Evaluación de Impactos Ambientales:

Unidad Curricular: Evaluación de Impactos Ambientales
Competencia macro: Integra
Competencia general: Integra el análisis de la variable ambiental
Competencia específica: Integra el análisis de la variable ambiental, para dar cumplimiento a la normativa ambiental venezolana
Competencia desarrollativa: Integra el análisis de la variable ambiental, para dar cumplimiento a la normativa ambiental venezolana, en todas las etapas de planificación nacional; mediante la aplicación de los distintos procesos de evaluación ambiental